PRISIÓN SEXUAL

Muchas veces, en la soledad de mi cuarto, en mi cuchitril personal, luego de haberme masturbado un par de veces para calmar mis ansias, empiezo a analizar los sucesos de mi vida… Han transcurrido más de 20 años, desde que aquella sonrisa malévola, se hizo presente en mi vida; una vez más, el insomnio se apodera de mi, una vez más, las lágrimas me ganan…

Mi nombre es, ISMAEL LOGROÑO. Nací un 29 de octubre, en la Maternidad Isidro Ayora, de Quito. Mi madre me contaba, que a diferencia de la mayoría de niños, yo excedí mi estancia en el vientre materno, mi nacimiento se esperaba para finales de septiembre, supongo que desde el momento de mi concepción entendí la naturaleza mi existencia, es por esta razón que me resistí y batallé durante un mes, para así evitar mi alumbramiento. La cesaría fue una decisión sencilla de ser tomada, por el Dr. Álvaro Ortiz, muy amigo de la familia y de mi padre, debido a que se detectó que el cordón umbilical se encontraba asfixiándome, sin embargo y para sorpresa de todos, el bebé no presentaba ningún síntoma de estrés o desesperación, una de las enfermeras, luego de la primera nalgada, dijo en tono de broma:


- Parecería, que este bebé no deseaba en verdad nacer, tanta batalla que nos dio en este último mes….

El pequeño Ismael, creció rodead

o de domésticas, perros, muchos juguetes, primos agresivos y siendo víctima (o a lo mejor beneficiado) de dos violaciones. Que extraña que resulta muchas veces la vida, ya que esta no es la típica historia en la que un pariente del género masculino, es el culpable de dicho acto…


- Abran la puerta, déjenme entrar… que están haciendo. Los gritos de primo, retumbaban el pasillo de la casa vecina…


- Candida, Candida, no me quieren abrir la puerta. Ni bien escucho este comentario la Candy (que en paz descanse, gran empleada, de Esmeraldas, una negra espectacular, que años después llevó a cabo la tercera y última violación de la que he sido víctima en mi vida), que para entonces bordeaba los 14 años, se dirigió a la puerta de la habitación, donde mi primo intentaba entrar desesperadamente, dentro de la cual, me encontraba junto a mi prima…


- Carajo muchachos malcriados, que andan haciendo…Abran esa puerta…


Unos instantes antes, mientras jugábamos a la rayuela, mi prima de 7 años sin explicación alguna, me tomo de la mano y echamos a correr dentro de la casa, sin entender lo que ocurría, me llevó a la habitación y puso seguro en la puerta, para acto seguido, pedirme que me bajara los pantalones...


- Ismael, lo estas haciendo mal, tu pichon tiene que ir entre mis piernas, me entiendes…y así no se besa…

- Abran esa puerta, carajo muchachos malcriados…Voy por las llaves…


- Que extraño, se supone que debería estar gritando como en la película que vi, mejor subámonos los pantalones, que la Candysita ya fue por las llaves…


Una hora después, estaban degustando gustosos de la merienda… Un acto de violación tan sublime y tan único, del cual el niño Ismael no tendría conciencia, hasta la edad en la que supuestamente perdió su castidad,… Ya que mientras arremetía ferozmente contra aquella puta, tal cual le habían instruido sus amigos, se acordó de aquella vez en que su prima, le pedía que introdujera su pene de niño con tal inocencia en su vagina dulce y delicada, un acto tan genuino y angelical, tan solo comparable con la ambrosia misma.


Mientras continuaba con su faena destructora, sintiendo como con cada movimiento, los recuerdos de su infancia se vislumbraban tras la neblina de los años que no pasan en vano, alcanzó a divisar el rostro de aquella puta, para sorpresa de él, la segunda violación, se entreveían al unísono de cada arremetida de su escroto y testículo contra aquella vagina mal depilada, la cara de desinterés de la puta aquella, le hizo recordar a Dalila, una manaba increíblemente atractiva, pero que pecaba de sucia, podía pasar semanas enteras sin haber conocido al jabón, la primera doméstica, de las tantas que pasaron por su casa, de la que tenga memoria.


Una vez que la mamá de Ismael partía al trabajo, ella procedía al baño diario del niño Ismael, pero era un baño único y extraordinario, ya que una vez finalizado el mismo, Dalila masturbaba delicadamente al niño, lo cual provocaba un efecto somnífero instantáneo; así Ismael dormía plácidamente luego de su baño y a su vez, Dalila podía pasar tiempo con su enamorado, 2 hora de fantasía, tanto para Dalila, como para Ismael…


Una vez terminada la faena con aquella puta, al pagarle por sus servicios y al observar como la puta se lavaba sus fluidos corporales, con una tina en mitada de aquella pútrida habitación, tuve por un instante la última visión, que me recordaba que para aquel momento, no había sido ya nada casto… La Candy, la empleada de mis primos, aquella que a la dulce edad de los 3 años, gritaba afuera de la habitación, mientras mi prima tomaba mi pene infantil y se lo introducía sin los resultados que esperaba, fue la tercera y última mujer por la que fui violado en esta vida…


La Candy, se alejó por varios años y cuando yo ya bordeaba los 15 años, regreso por cosas del destino, ya que mi tía no había encontrado nunca una empleada tan querendona y bien llevada.


Es así que en una de las reuniones familiares, como ya es típico a esa edad en mi lindo Ecuador, se escucho entre los invitados:



- Denle un trago a Ismael, es mejor que aprenda en la casa y no con los amigotes… Lo mismo ocurrió con el resto de primos de mi edad, las domésticas y empleadas, habían armado su fiesta a parte, con la diferencia de que en la fiesta de los dueños de casa se celebraba con whisky y las empleadas lo hacían con Trópico Seco, aunque el Seco luego de unos instantes termino en Sexo, ya que una vez, estuve bien borracho, mi padre en compañía de la Candy, me llevaron a rastras hasta mi cuarto, como me encontraba en plena vomitadera, mi padre encargó mi cuidado a la Candy, la misma que ni tonta ni perezosa y bajo los efectos del licor bendito, aprovechó la oportunidad que se le presentó, de aquella bendita sesión, tengo tan solo un par de recuerdos, pero que recuerdos, nunca podré olvidarme de las 3 veces en las que fui violado, por una mestiza con aires de blanca, una chola y una negra lujurienta.


Muchos años después, supe que la Candy falleció en su natal Esmeraldas, fruto de los golpes de su esposo, luego de que había arribado a su hogar con tremenda borrachera y al no recibir el servicio sexual requerido, ya que:


- Eres mi mujer y me tienes que servir…

Procedió a asestar sendos golpes con la llave Stilson, que ella le había obsequiado tan solo hace 2 días, por su cumpleaños, para que él pudiera llevar a cabo sus labores de plomero…


Es así como yo, el Niño Ismael transcurrió su infancia, llena de todo lo que un niñito de mami y papi puede desear tener, una familia tierna y entrañable, pero sobre todo…SEXO.